LOS CUENTOS DE MARA

Hoy, viendo un anuncio de la tele en el que se entrecruzaban carreteras y árboles, y empecé a imaginar un cuento sobre un caleidoscopio.

Haciendo largos nadando en la piscina, imaginaba un personaje que se convertía en pez. O no.

Después de encerrar el coche, descubrí que el reloj de la plaza se había parado en una hora imposible, y pensaba en alguien que vivía fuera del tiempo.

Toda mi vida ha sido así. Mi mente se pierde en historias inventadas. Acostumbrada a mis fantasías, mi atención se va navegando entre ellas muy a menudo, la gente a mi lado sabiendo que me estoy perdiendo en otra historia.

Por eso hoy me he puesto a escribir estos cuentos, pensando en todas las fantasías que ya he perdido, y con el miedo a que un día ya no sueñe más.